Las fases de sueño van en función del “acoplamiento” y del estado madurativo neurofisiológico, cada edad presenta unas características determinadas del sueño:
Fase de Recién Nacido a 12 meses: En los recién nacidos, se pueden identificar tres estadios diferentes de sueño:
- Sueño activo (equivalente el sueño REM).
- Sueño tranquilo (equivalente al sueño NREM).
- Sueño indeterminado (definido por ser un estadio en el cual no se identifican los criterios de clasificación de sueño REM ni de sueño NREM).
La estabilidad del sueño total en los primeros 12 meses de la vida es relativamente baja. La relación sueño día y sueño noche cambia desde la primera semana de vida hasta el año de vida. Los periodos se van incrementando de 128 minutos a las 6 semanas a 210 minutos a los 6 meses, localizados fundamentalmente por las tardes.
La duración media del ciclo del sueño en el recién nacido es de aproximadamente 30-40 minutos, siendo muy frecuentes breves despertares durante el sueño los 2 primeros meses de vida.
Durante los primeros 3 meses el adormecimiento nocturno se produce generalmente con facilidad, pero a partir de esta edad se observa cierta dificultad en alcanzarlo; quizás relacionado con el deseo de relación y curiosidad con el entorno. Hacia los 3 meses de edad la maduración de los sistemas de control produce una distribución casi estable de los periodos de sueño y vigilia diurnos de tal forma, que los patrones diurnos están relativamente bien establecidos hacia las 12-16 semanas de vida.
En el recién nacido la duración total del sueño suele ser de 16 a 17 h al día. Las horas totales de sueño disminuyen progresivamente siendo de alrededor de 14 a 15 h a las 16 semanas de vida y 13 a 14 h hacia los 6 u 8 meses.
A partir de los 8-10 meses, la organización y los ciclos del sueño comienzan a ser muy parecidos a los del adulto.
De 2 a 5 años de edad: Los cambios son más graduales. El sueño empieza a consolidarse en un largo periodo nocturno de aproximadamente 10 horas: Durante los 2-3 primeros años el sueño diurno continúa con siestas diurnas cortas y entre los 3-5 años de edad se consolida en un único periodo nocturno.
A los 2-3 años de edad los niños todavía tienen unos ciclos de sueño de aproximadamente 60 minutos, con el primer periodo de sueño REM hacia la hora de inicio del sueño (a diferencia de los adultos). Es a partir de los 4-5 años de edad cuando los ciclos se van alargando progresivamente hasta los 90 minutos típicos del adulto.
La distribución del sueño REM / NREM también varia: El sueño REM desciende progresivamente desde el 30% del tiempo total de sueño al nivel normal de adulto de 20-25%.
En los primeros 6 meses de vida la ritmicidad REM/NREM es más predecible en los periodos de sueño que siguen a la alimentación que en los periodos de sueño que siguen a vigilias en las que el niño no ha sido alimentado; esto sugiere que la alimentación sirve como un dispositivo que regula los ciclos del sueño. Estos cambios están también estrechamente relacionados con el incremento de los periodos de vigilia diurna.
La disminución del periodo REM es continua desde los 3 a los 6 años, en los que desaparece la siesta diurna.
Típicamente los niños a esta edad suelen tener 7 ciclos de sueño durante cada periodo de sueño nocturno. La transición entre los diferentes ciclos a esta edad es regular y tranquila, mientras que los adultos se mueven bruscamente al paso de un ciclo a otro.
Suelen realizan 4,4 cambios de posición por hora.
Etapa de 5 a 10 años: Los patrones del sueño ya muestran una cierta estabilidad y se parecen al de los adultos.
El tiempo total de sueño suele ser 2 horas y media más largo que el adulto.
A esta edad la presencia de manera constante de siestas diurnas nos debe alertar sobre la existencia de algún proceso patológico.
La duración media de la latencia del sueño suele ser de alrededor de 15 minutos lo que demuestra un estado importante de alerta y vigilancia.
En niños mayores de 10 años hasta un 27 % son roncadores habituales, cifra que se eleva a 47% en presencia de IRS. Estos roncadores habituales tienen de forma significativa una mayor incidencia de somnolencia diurna, s. de hiperactividad y sueño de peor calidad.
Debemos tener presente que, a lo largo de la infancia van disminuyendo las horas dedicadas al sueño y, de forma progresiva, se va unificando en único episodio nocturno.

Mayo 25th, 2009 at 4:10 am
Hola! os dejo un enlace pare quien le interese sobre las fases del sueño y en el que podemos encontrar también una interesante gráfica sobre la disminución de sueño a lo largo de la vida http://www.demoski.es/2009/05/24/el-sueno-ii/
Junio 1st, 2009 at 1:38 am
Gracias Inma