El chupete

Lunes, 4 de Mayo de 2009

Consejos, Curiosidades

El chupete: un amigo inseparable

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Aunque en cada niño el proceso de deshabituación es distinto, el adiós definitivo no debe demorarse más de los tres años de edad.

Apenas hace unos días que nació su bebé y ya ha encontrado un amigo inseparable que está siempre dispuesto a consolarle. El acto de chupar, ya sea el chupete o uno de sus dedos, normalmente el pulgar, le tranquiliza en determinados momentos. Éste es un gesto completamente normal. Todos y cada uno de nosotros hemos tenido de niños la necesidad de succionar, un reflejo tan natural que, de hecho, comienza en el propio vientre materno. No intente evitarlo ahora; el niño se encuentra seguro y feliz con su amigo cerca y tardará tiempo en decidir seguir su camino sin él.

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Sobre qué es preferible, el chupete o el dedo, los especialistas se decantan por el chupete. Es más blandito, ejerce menos presión sobre los dientes y es mucho más fácil controlar su uso y eliminar el hábito cuando llegue el momento de hacerlo. Pero aún siendo mejor, hay que buscar la mesura para que el niño no esté atado a esta ‘inseparable compañía’ más horas de las que son necesarias. Es conveniente quitárselo cuando se quede dormida, ya que si está toda la noche con él sumará demasiadas horas y se despertará cada vez que se le caiga de la boca.

A la hora de comprar un chupete se ha de comprobar que éste cumpla las normas establecidas por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación). Un chupete seguro es aquel que está hecho de material plástico resistente, tiene los bordes redondeados y una anilla o tirador que permite sacarlo de la boca. La tetina no debe medir más de 3,3 centímetros y la base del chupete debe ser lo suficientemente grande como para que el niño no pueda meterlo completamente en la boca, evitando así el riesgo de asfixia. Debemos asegurarnos, además, de que el tamaño del chupete es adecuado para la edad del bebé.

Distintas opciones

  • De varias piezas acopladas.
  • De una pieza: son los más recomendables, ya que evitan el riesgo de accidentes por separación de algún componente y son más fáciles de limpiar.
  • Con la tetina anatómica: imita la forma del pezón e la madre, se adapta perfectamente a la boca del bebé y favorece el desarrollo correcto del paladar.
  • Con la tetina fisiológica: favorece la formación natural del paladar, ejerciendo la mínima presión sobre éste.
  • De caucho: es un material natural, blando y elástico que proporciona al niño la sensación más parecida al pecho materno. Son especialmente recomendables cuando el bebé empieza a tener dientes, al ser más resistente a los mordiscos.
  • De silicona: la silicona es un material sintético transparente y más rígido.
  • Todo goma: estos chupetes están fabricados con látex. Son muy blandos y adecuados para dormir, ya que no ejercen presión en la carita del bebé.

Cuidados y mantenimiento

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Antes de usarlo por primera vez hay que sumergir el chupete en agua hervida durante cinco minutos para librarlo de posibles gérmenes. Una vez esterilizado de esta forma, y enfriado completamente, ya está listo para ser usado. Pero no basta con realizar este proceso una sola vez. Ha de lavarse frecuentemente con agua y jabón suave, aunque es inevitable, desde luego, que el chupete esté más en el suelo que en la boca del bebé, y cada cierto tiempo haya que volver a esterilizarlo, sobre todo en los primeros meses de vida del pequeño.

Nunca se han de utilizar sustancias agresivas que pudieran dañarlo como detergentes, disolventes o productos similares ni dejarlo cerca de una fuente de calor o exponerlo a luz solar directa, pues esto puede dañar la tetina. Cada día, antes de que el niño se lo lleve a la boca y especialmente cuando ya le hayan salido los primeros dientes, se ha de revisar que no esté rasgado, tenga grietas o le falte algún trocito. En estos casos, hay que deshacerse de él y reemplazarlo por otro. En cualquier caso, cada cierto tiempo es conveniente renovar el chupete, aún cuando no tenga desperfectos. Recuerde que, por motivos de seguridad e higiene, el chupete debe renovarse cada mes. Los gérmenes están en todas partes, por lo que si se cae, debe ser desinfectado. Además se ha evitar que lo chupe otro niño o que ande suelto en el bolso o en un bolsillo. Para proteger los chupetes son muy prácticos los estuches especialmente diseñados para ello.

El adiós definitivo

Los especialistas lo tienen claro: el chupete debe abandonarse antes de los tres años, aunque antes ya se tiene que haber conseguido ganar algunas pequeñas batallas. Llegará un momento, a los dos años de edad, en los que sólo lo usen en contadas ocasiones, como al ir a dormir, pero lo que lo que más le costará al pequeño será decir el adiós definitivo al chupete.

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Escoja un momento en el que su hijo se sienta tranquilo y hágale partícipe: déjele elegir lo que quiere hacer con su chupete. Puede ser que quiera tirarlo directamente a la basura, dárselo a los Reyes Magos o dejarlo debajo de la almohada para que se lo lleve el Ratoncito Pérez. Alábelo cuando consiga decirle adiós, pero no lo castigue ni le humille porque no sea capaz de renunciar a él. No se deje dominar por las prisas, cada niño tiene su propio ritmo y lo que uno logra en apenas unas semanas a otro le cuesta mucho más tiempo. Hay que tener paciencia.

Recomendaciones

      No dé el chupete a su bebé hasta que no esté tomando el pecho con normalidad, ya que puede entorpecer la instauración de la lactancia materna.
      Si su hijo llora, no se lo dé sin más. Antes compruebe si tiene hambre, está cansado o aburrido.
      Cuando llora porque tiene hambre ha de darle de comer y no usar el chupete para apaciguar su apetito e intentar retrasar la toma.
      Para evitar cualquier problema, inspeccione cuidadosamente el chupete antes de cada uso y especialmente cuando el bebé ya tiene dientes. Ante el más mínimo signo de deterioro o fragilidad ha de sustituirlo por otro.
      Si su bebé está acostumbrado al chupete no salga de casa con uno sólo. Es fácil que se pierda y sin él los llantos están casi asegurados.
      Para que no esté siempre en el suelo, es muy útil sujetar el chupete, pero nunca lo cuelgue del cuello del niño pues puede acabar estrangulándose con la cadena que lo sujeta. Lo mejor es que vaya enganchado a la ropa con, por ejemplo, pinzas o cadenitas cortas de plástico, sistemas que suelen venderse con el chupete y que son seguros.
      No endulce el chupete con azúcar o miel, ya que estas sustancias favorecen la aparición de futuras caries en los dientes de leche, aun cuando todavía no han salido.

Fuente: El periódico de la farmacia

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